Vigilia JEMJ 2026

Pasadas las 10 de la noche del sábado 11 de julio, y después de solucionar algunos problemas técnicos, daba comienza la Vigilia de Adoración de la tercera edición de la Jornada Eucarística Mariana Juvenil, que se prolongó hasta cerca de la una de la madrugada. La vigilia se organizó en torno a varios bloques que ayudaron a los casi dos mil jóvenes presentes en la explanada del Santuario de Covadonga a ir entrando en un ambiente de oración y adoración. Comenzó con la solemne entrada de la Cruz de la Victoria, tras de lo cual el padre José Luis Saavedra invitó «a poner a la Virgen María en el lugar que merece en nuestro corazón, para que nos ayude a llegar a Jesús, consagrándonos a Ella con las palabras de san Juan Pablo II». Así se hizo tras la llegada al altar de la imagen de la Santina, entre las aclamaciones y la ovación de los jóvenes. A continuación, Ana y Gaby Lladó presentaron a su familia. Sus cinco hijos estaban con ellos en el escenario, desde la pequeña María hasta el mayor, Gaby, de 23 años, recién casado con Cristina, y los otros tres chicos, Jauma, Pablo y Nacho, consagrados al Señor. Todo comenzó cuando la familia se consagró a la Virgen María. El recuerdo a la Pasión del Señor hizo crecer el deseo de pasar esa noche junto a Jesús, de permanecer junto a Él, de saciar su sed. El Señor no se hizo esperar. Jesús Eucaristía atravesó la explanada solemnemente mientras el coro cantaba sin cesar e invitaba a todos a unirse a la alabanza. D. Luis José Fernández Candanedo, delegado episcopal de la Pastoral Vocacional de la Archidiócesis de Oviedo, habló a los jóvenes de la importancia de la Eucaristía en sus vidas y de la necesidad de escuchar a la Virgen decir: «Haced lo que Él os diga», porque «solo haciendo lo que Jesús nos dice, seremos santos». Al término de la Vigilia, el Santísimo Sacramento quedo expuesto dentro de la Basílica de Covadonga. Cientos de jóvenes acompañaron en turnos, a lo largo de la noche a Jesús, escondido en la Eucaristía. Y muchos sacerdotes pasaron la noche en vela, acogiendo a los jóvenes que se acercaban pidiendo confesión. El objetivo de la JEMJ es este: propiciar a los jóvenes un encuentro con Jesucristo vivo en la Eucaristía. Un año más: ¡misión cumplida!