El secreto de los mártires claretianos en el Festival JEMJ 2026

Al atardecer del 10 de julio de 2026, en la explanada del Santuario de Covadonga, daba comienzo el Festival de la JEMJ del 2026, muy distinto, en formato y contenido, de los festivales de las anteriores Jornadas Eucarísticas Marianas y Juveniles tenidas en Covadonga.

Desde el interior de la Basílica, con una sencilla solemnidad, la procesión llevó hasta el altar exterior una notable reliquia del beato Faustino Pérez, mártir claretiano en Barbastro en el primer verano de la Guerra Civil española. Tenía solo 25 cuando entregó su vida al grito de «Viva Cristo Rey». Horas antes, había escrito una conmovedora carta de despedida a esa Congregación Claretiana que le había enseñado a amar a Jesucristo y al Corazón Inmaculado de María. La reliquia era, precisamente, la mano que había escrito esa carta. Todo un signo de Dios dejar incorrupta la mano de esta valeroso navarro mientras permitía la descomposición del resto del cuerpo y de los cuerpos de los otros 50 mártires.

Recibieron la reliquia Mons. D. Jesús Sanz Montes, arzobispo de Oviedo, y el P. Adolfo Lamata, provincial de los Claretianos Misioneros en España.

Los Mártires Claretianos de Barbastro eran los protectores de esta JEMJ del 2026 que quiso honrarles con el estreno de esta obra narrativa orquestada «Los mártires de Barbastro». El libreto de la obra fue escrito por el P. Rafael Alonso. La música es obra de la hermana Karen McMahon. El papel del beato Faustino fue interpretado por el hermano Ignacio Leal, SHM, al que completaba Irene Zurano, en el papel de la hija de «El Pelé», el primer gitano beatificado en todo el mundo, martirizado junto a los Claretianos en Barbastro.

Aunque pueda haber quien piense que el formato «orquesta» no era el más adecuado para los jóvenes de hoy en día, la ovación final demostró todo lo contrario. Durante su cautiverio, el beato Faustino se convirtió en el líder espiritual de sus compañeros. Y cuando la Orquesta de la JEMJ, magistralmente dirigida por el maestro Julio Maroto, terminó su actuación, Faustino se había convertido también en el líder de los casi 2000 participantes de la tercera Jornada Eucarística Mariana Juvenil, que quedaron cautivados por la fuerza espiritual que transmitía. El secreto de la su fidelidad –Eucaristía y oración– se había quedado ya grabado a fuego en sus corazones.